Dos amigas de años se encuentran y como buenas mamás la charla tiene de protagonistas a los hijos, los bellos retoños que siempre serán los consentidos.
– Comadrita, desde que los pelaos regresaron a clases, polito no suelta los libros, es que eso de estar dos años sin estudiar le dio duro.
– Ay comadre, en cambio mi willi no quiere soltar, pero el balón. Se la pasa patee y patee la pelota, yo le digo que se ponga estudiar, pero él me dice que quiere ser futbolista como los de la Selección Colombia y que pa´eso no se necesita estudiar.
– No me diga comadrita, para ser futbolista o lo que sea, hay que estudiar.
– Si eso mismo le digo a mi pelao todos los días.
– Y hablando del rey de Roma, ahí viene mi polito, siempre con los libros bajo el brazo.
Polito va llegando a casa con su montaña de libros, esos que no deja de leer nunca, por lo que sus notas siempre son las más altas.
Mientras tanto Willi se acerca y sobándose la cabeza se queja
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